Mariano - 27-03-2009 07:03:49 | Categoria:
Gente
La clase media argentina tiene una relación de vaivén con las víctimas de la última dictadura militar. Sin ser una cuestión de amor-odio, sí podemos hablar de indiferencia, de un enfoque oscilatorio entre la condena políticamente correcta a la acción militar y el -tímido, a sottovoce- “algo habrán hecho” hacia los desaparecidos. El argentino medio tiene una relación de extrañamiento respecto de los muertos políticos; no los siente como propios, no son caídos de su grupo de referencia (como si, las víctimas mortales de los asaltos de hoy en día) no compartió su lucha, no comparte su ideología.
La revolución, en las décadas de 1960 y 1970, era imposible de llevarse a cabo en nuestro país en los términos de las revoluciones rusa o cubana. Y esta diferencia no se entendió; El sistema económico hasta la tercera presidencia de Perón, con sus pro y sus contra, repartía de manera justa las riquezas, había movilidad social y una clase obrera que, más allá de los vaivenes y la inestabilidad política, veía muchas de sus necesidades satisfechas (casa, coche, alimento)*.
La izquierda (que siente a los 30,000 como exclusivamente propios) provocó y provoca rechazo en el argentino medio: por su liturgia, por su lectura extrema de la realidad por su (a veces) involuntario sectarismo. En las décadas medias y finales del siglo XX, la izquierda no supo darse cuenta cuán distinta y particular era la realidad argentina respecto a los países que sí habían llevado a cabo la revolución armada. En este sentido, debemos destacar la construcción de Salvador Allende en Chile, quién comprendió las diferencias antes dichas y por ende rehuyó la necesidad de la vía violenta para instaurar el socialismo, debido a las condiciones completamente distintas y particulares de su nación (muy similar a la nuestra)
Por lo antes dicho se explica que a la clase media Argentina la sensibilice más el caso de los bebés apropiados durante el PRN** y la siguiente lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo (fundada en la búsqueda, en los hechos y no tanto en la oratoria), que el perfil de las Madres línea Hebe con más declamación ideológica. Vale reiterar: la clase media nunca sintió necesidad de hacer una revolución, jamás sintió -ni siente- como propios a los desaparecidos ya que los relaciona, equivocadamente, solo con la lucha armada, con métodos que no le son propios. La teoría de los dos demonios sigue siendo la explicación que más aprueba ya que el argentino medio se sintió y se siente en el medio de dos fuegos. Los niños, son vistos como víctimas involuntarias y su secuestro y apropiación como una práctica condenable, como un exceso del Terrorismo de Estado que, mal que nos pese, muchas veces (aún hoy, todavía), no es visto como terrorismo sino como una “respuesta armada”.
La izquierda argentina, se percibe rechazada por los sectores medios de la sociedad, y en lugar de buscar la manera de sumarlos a su plataforma tratando de entender sus preocupaciones, desprecia sus opiniones, su visión (a veces pacata y parcial, pero también válida) de la realidad, y los ignora, buscando su base de sustentación solamente en las clases bajas que, dicho sea de paso, encajan mejor en su estructura ideológica de lucha de clases (pensemos que Marx, jamás imaginó la existencia de una clase media obrera y cuasi burguesa)
Con todo esto, es importantísimo que las diferencias ideológicas no tapen la gravedad de la sistemática desaparición de personas, es necesario rescatar el lado humano de los treinta mil antes que la exaltación de su condición de mártires de un sector político determinado. Es necesario destacar que fueron argentinos; que antes que socialistas, peronistas, comunistas, tercermundistas fueron, en su gran mayoría, personas de bien que murieron y sufrieron lo que no se le puede desear a nadie. Hace falta despojarlos de su leyenda para percibirlos como personas. Solo así se podrá entonces ver la verdad de su muerte, la gravedad de la falta de democracia. La mayor parte de las víctimas de la dictadura eran personas que no comulgaban con la vía armada, de hecho cuando asume el PRN la guerrilla casi no existía en nuestro país***, los desaparecidos mayormente fueron dirigentes sociales que buscaban ayudar a los más postergados, sin asistencialismo, buscando llevar la educación y el trabajo allí donde no llegaba.
*Obviamente había excepciones puntuales que jamás se reivindicaron como los hacheros, los obreros golondrina, los empleados de los ingenios, por citar algunos ejemplos.
**PRN: Proceso de Reorganización Nacional, nombre con el que auto denominó el último gobierno de facto.
***A estas alturas no hace falta decir que la razón del último golpe no fue combatir grupos de izquierda sino instaurar el sistema económico ultraliberal que se extendió en los posteriores gobiernos democráticos.
Mariano - 04-03-2009 09:18:02 | Categoria:
Gente
A mi Esposa...
El hombre -que siempre miraba- vívía en una habitación con persianas de hendijas permantentemente achinadas. En la habitación tenía un espejo, y en él se miraba todos los días para reconocerse; Sucede que olvidaba a medias su rostro cada noche y precisaba confirmar más que descubrirse, cerciorar más que con el tacto de sus dedos.
Un día llegó La Mañana: tenía pelo ensortijado y oscuro (levemente rojizo al roce del sol), los ojos marrones más hermosos que había visto y unos labios, pródigos en besos, que eran siempre el primero. Entonces el hombre levantó la cortina y entró la luz dando de lleno en el espejo, que fue quedando a un lado, mientras la mañana ordenaba las cosas: mientras las sacaba del secreto de la penumbra y las revelaba, con su sabiduría de mujer.
Tardó nuestro personaje en adaptarse a la luz. Al principio -perdidas las antiguas referencias- andaba como loco, de aquí para allá... hasta que la ceguera del principio fue dejándole lugar a la aurora nueva: la lozanía fue asentándose en las aguas del río, fluyó armoniosamente y él,que siempre miraba, volvió a ver. El Hombre y La Mañana cambiaron de horizonte y de hogar.
Así, una tarde -ya recuperada su visión- se paró delante de aquel espejo, que había quedado guardado en un altillo tras la mudanza. Miró su marco de hierro forjado, sus arabescos, y descubrió que tenía un anaquel de alabastro -nunca antes lo había percibido-, hospitalario para nuevos adornos. Entonces lo colgó nuevamente, esta vez en la entrada de la casa nueva, donde daba más luz matinal.
Mariano - 04-05-2006 14:57:41 | Categoria:
Desde aquí
A mi Princesita
Cuando una Mujer te dice que sos el Hombre que estuvo esperando desde hace muchísimo...
Cuando al hacer el Amor, hay Amor y no solo sábanas revueltas...
Cuando te emociona hasta el puro hecho de lo hermoso que es caminar de la mano por la calle
No podes ser otra cosa que Feliz
No querés otra cosa que ser Mejor cada día
Mariano - 24-03-2006 19:30:35 | Categoria:
Desde aquí
I
A treinta años del Golpe, me pregunto si el Estado Argentino cambió los planes de estudio destinados a los aspirantes a entrar a las Fuerzas Armadas (incluidas la Policía, Gendarmería, Prefectura), o si siguen aprendiendo la misma cosa que aprendieron durante el siglo veinte. Si esa (i) lógica prusiana continúa, si esa (de) formación profesional que los hacía (¿hace?) despreciar a los civiles, que los hacía (¿hace?) sentir fuera de la sociedad y superiores al resto, cambió o no…
Porque me pregunto: si no cambió nada en el sistema educativo de las Armas… ¿Quién nos garantiza a los argentinos que ese sistema educativo enfermo no vuelva a generar sádicos asesinos con poder como generó durante los siglos XIX y XX? (sin que esto los justifique)
A juzgar por el, muchas veces vergonzoso*, desempeño de las fuerzas de seguridad ya en democracia pareciera que nada ha cambiado, es uno de los tantos puntos pendientes para construir una democracia sana, es decir un país que vele por los derechos humanos…
*Las muertes de Bulacio, Miguel Bru, Cabezas, Victor Choque, los treinta muertos del 19 y 20 de diciembre del 2001, Kosteki y Santillán, por citar algunos casos
II
Dicen que Henry Kissinger, uno de los que orquestó el derrocamiento de Salvador Allende en Chile (y a partir de esta experiencia y de la de Vietnam), recomendó a las cúpulas de las dictaduras americanas, no exhibir los muertos de la represión; que era conveniente borrar los rastros de la masacre. En síntesis, que los muertos no murieran: desapareciesen.
Hoy día esa (i) lógica continúa más presente de lo que creemos: Se sabe que los medios de comunicación norteamericanos (CNN, CBS, etc) tienen prohibido por el Estado mostrar los muertos de la invasión a Afganistán e Irak, porque no es conveniente para la imagen de la Administración Bush que el americano medio y el mundo vea la crudeza real de esa falsa guerra.
El armamento también es funcional a este ocultamiento: dicen que en 1991, durante la primera invasión, los aliados lanzaron dos misiles “inteligentes” que entraron a través de los respiraderos de un bunker matando a los que lo habitaban… dicen que de los muertos solo quedaron rastros de calor en las paredes que quedaron en pie, como sombras eternas dibujadas sobre el cemento… los cuerpos no estaban, habían desaparecido también.
NUNCA MÁS
Noi
Mariano - 14-03-2006 16:20:54 | Categoria:
Desde aquí
(escrito el día de mi cumpleaños, 05/01, en el trabajo)Hoy que llego a los 25, que abro sigiloso la puerta de este año (en este pedregullo de ser hombre almanaque y nacer junto al año), me digo que dejo de desconfiar de todos, pero principalmente de mí.
Mariano - 16-02-2006 18:37:38 | Categoria:
Desde aquí
Ser otro, no ser uno, no ser consecuente con la naturaleza del instinto, es casi como hablar otro idioma. Entonces termina resultando que, por ejemplo, uno cree estar diciendo “te quiero” de una manera sugerida y en realidad entienden “te odio”. Las cosas se dicen con las letras que le corresponden y sino no se dicen. Esto se aprende con dolor normalmente, espero que sirva para ahorrarles dolores propios y ajenos a los lectores.
Noi
Mariano - 20-01-2006 12:07:30 | Categoria:
Rituales
A veces me veo en lugares y no me reconozco. Tantos años de crear personajes, de actuar para los demás, tantos años de ocultar el tigre tras la jaula, han llevado a que este Noi tenga siempre una pantomima delante de su gesto, un payaso que siempre lo madruga y un pobre tipo que le nubla la mirada.
Noi
Mariano - 08-01-2006 21:43:40 | Categoria:
Rituales
No me creas cuando,
sin más ni menos, te digo todavía.
ni cuando, todavía, te digo hasta cuándo
ni aún si dentro de mis ojos, con aires de sagrado
pongo tus labios
Yo se que està la espera, más
tenés los ojos cerrados y yo las manos atadas
no vas a a creerme cuando te diga
que de todas las mentiras
esta es mi única verdad
No puedo decirte adiós
porque luego estaría diciéndote hola a cada paso
pero tampoco puedo saludarte ahora,
es que tengo las manos atadas y vos los ojos cerrados.
Noi
Mariano - 29-12-2005 22:39:40 | Categoria:
Desde aquí
A LaraEn este mundo político, los que viven escondidos detrás de mil guardaespaldas, se proclaman
“al frente de la búsqueda de la democracia, la libertad, y la justicia” y esos mismos, que no tienen espíritu, dicen ser el alma de las causas justas.
Noi
Mariano - 21-12-2005 10:41:57 | Categoria:
Cuánto cuento
(Una historia a lo Tim Burton)
Desde los boletos del colectivo hasta las notas ministeriales; a las hojas de Juarroz, a ese folleto de supermercado impreso en color azul: ella come papel.
Ella degusta esa aglomeración de fibras like el más preciado manjar, y cuando come una hoja en blanco está apropiándose de todos los poemas que en él podrían escribirse. Si hay quien dice que quemar una hoja en blanco es quemar futuro, ella da cuenta del futuro a su forma.
Cuando las almas burguesas le preguntan el por qué de su hambre cánson, de su hambre rayado (nunca cuadriculado) ella incendia sus ojos con el negro más expresivo y proclama una sonrisa con sombras - luces que, aquellos que no saben que el dolor a veces se disfraza de sonrisas con neón, suelen confundir con locura.
Ella come papel a hurtadillas y a la vista de todos, en silencio y a los gritos, en la estación de subte o en las veredas amarillas de Barracas.
Dicen los médicos que el comportamiento obedece a una falta de vitaminas, igual que los chicos que comen tierra, y algo de infantil hay en su acción; refieren los sicólogos algo tocante a su yo. Los sociólogos dicen que es una voluntad de romper con lo establecido, muy típica de estos tiempos y esgrimen encuestas de papel que la chica mira con fruición; sin embargo, los antropólogos callan.
La conocí un día en que un equívoco trenzó una casualidad: yo había olvidado una foto en mi escritorio y la encontré justo en el momento en que ella se disponía a probar el papel Kodak. Solo logré convencerla de que me la devolviera cuando ya harto, le ofrecí una foto carnet que me había sacado un día antes y que devoró con fruición. “Me gusta lo amarguito del revelado” fue su gracias.
La gente que la conoce poco dice que si no fuera por su gusto de comer papel sería una chica completamente normal, sin embargo los amigos jugamos a preguntarnos qué es la normalidad mientras vamos a su casa a tomar mate con grullas de papel glasé que ella hace para nosotros.
La chica que come papel tiene todas las aristas de una mujer convencional, pero son sus desfasares tan característicos los que la hacen atractiva, las fusas en fa puestas en su armonía de negras en do. Uno puede verla pasar por la calle y decir “qué bella mujer” más, cuando se la ve comiendo papel, ahí sí uno está en condiciones de juzgarla, de escribir algo. Basta verla saborear la página 25 de “Operación Masacre” o el señalador azul del Fausto de Goethe, para comprender.
Pienso que este gusto algo kitsch, y heterodoxo es algo completamente consecuente con su personalidad: ella incorpora conocimientos, cautiva personas y generalmente atrae todo hacia sí, todo llega a su interior. Pero nada escapa de ella, nada parte, o muy poco. Escaso es lo que conocemos de sus sentimientos profundos e igual a cero es lo que puedo adivinar (solo sospechar) a través de sus ojos tan grandes y negros. El papel es una de las vías de expresión más fundamentales: sin papel un escritor no puede ser tal (a lo sumo será un narrador oral), y cuando un escritor no quiere que lean algo, le basta con esconder la hoja, quemarla o tirarla, y ella come papeles, que es como esconderlos, quemarlos y tirarlos.
Noi