Mañana lluviosa
Mariano - 16-04-2004 11:42:00 | Categoria: Cuánto cuento
Hoy es una mañana lluviosa en Buenos Aires, todo el cielo porteño cubierto de una barba gris ¿Será la barba de Dios? No creo. Si los hombres crearon el Grecian 2000 y también el Élida Hair Institute, el Padre debe haber creado también alguna magia para evitar las canas (las blancas y las verdes)…Salvo que le gusten, claro. Como a Juan Di Natale, o a mi mismo que no las tengo.Me despierto media hora más tarde de lo conveniente y llego, por ósmosis, 30 minutos después. El remis se abre camino por la ciudad grisada y mojada y me deja justo enfrente del edificio de La Oficina. Me da la sensación de que es la última lluvia de mi paraguas pocket, ya esta por cumplir su ciclo. En estas cavilaciones paragüeras estoy cuando, cerca de la puerta de entrada, veo venir alguien con una larga campera (hasta las rodillas) y una capucha que le cubre toda la cabeza y la boca, dejando un espacio para los ojos. “¡Zas! El Eternauta” digo para mi mismo, “se largó la nevada mortal y yo sin cobertor”. Sin embargo resulta ser una compañera de trabajo con la que siempre me he llevado mal (va siempre al choque, además gastó como cincuenta pesos en una pandereta...), subo al ascensor. A pesar de que subo rápido no logro escaparme de la dulce mujer de seguridad de la entrada(es dulce de verdad, eso es lo malo, no la puedo odiar), que me pide que le muestre mi mochila por las normas de seguridad de la empresa. Le muestro, mira apenas y me deja pasar.
Me toca subir con la chica de la pandereta. Segundo piso marco, cuarto piso señala ella. Oh milagro, me trata bien, tal vez en solidaridad porque a ella también la pudre el ritual de mostrar el bolso en la entrada. Se abren las puertas del elevador y me muestra el hall repleto de paragüas abiertos. “Me bajé en Plaza de Mayo en 1810, el pueblo quiere saber de qué se trata”, pienso. Abro la puerta, entro a la oficina, me abro paso entre la inmovilidad un tanto amenazante de los escritorios. Busco uno para mí, y comienza la jornada.
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