Observaciones sobre mi lugar de trabajo I: Las computadoras
Mariano - 19-04-2004 18:15:00 | Categoria: Desde aquí
Hace tiempo que tengo esta idea: las computadoras parecen esfinges de escritorio; sobre todo aquellas que tienen la CPU horizontal y debajo del monitor. Objetos de adoración pagana por parte de muchos, símbolos y sinónimos de eficacia y perfección, las computadoras (también llamadas ordenadores) llenan la cotidianeidad y además se anotaron en la lista de electrodomésticos de las clases medias y las clases altas.No se puede concebir una oficina sin computadoras, ni que, si están presentes, haya semillas de burocracia en la gestiones: muchas veces ante demoras inesperadas en la resolución de X problemas los clientes esgrimen “¿Cómo?¿Tanto tiempo?¿Tres días, ahora en la era de la computación?”. Tal es el grado de estima, y de sobre estimación que sufre o goza la cibernética hoy en día. A caballo de esta situación, los que dirigen el Estado hacen creer que modernizan la Educación pública llenando de computadoras las escuelas (incluso las “escuelas rancho” que ni electricidad tienen), como si los sistemas operativos sirviesen por sí solos para mejorar los sistemas educativos. Por su parte las grandes empresas gastan millones en software y en espacios en el condominio virtual. De hecho el magnate más rico del mundo es Bill Gates.
Resulta hasta paradójico y risible: un objeto que tiene las siglas “P.C.” es uno de los mayores íconos de este mundo capitalista. La mayor parte del comercio en las próximas décadas pasará a través del tamiz de las redes de datos. Y lo mismo habrá de suceder, quizá, con la vida social. Tal como si de arañas se trataran los ordenadores van tejiendo sus tramas alrededor de la vida cotidiana y queda perfectamente claro quiénes le dan las órdenes, a quiénes responden. Gran cantidad de gente tiene su contacto con el mundo exterior mirando a través de la ventana de un monitor y esto no solo desde su empleo hacia fuera, sino también desde sus propias casas: amistades por correo electrónico, amores vía chat y sexo virtual. Muchos bares se convierten en “cybercafés”; los locutorios tienen al menos una máquina; los negocios de video juegos fueron reemplazados por salones de juegos en red y yo estoy publicando estas cavilaciones en un blog.
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