Historia sobre el Oficinista que llega a su trabajo
Mariano - 05-05-2004 08:53:20 | Categoria: Cuánto cuento
Doroteo Mastiri, llega a la Oficina. Se sienta frente a su escritorio en el que, como ofrendas a un dios pagano, tiene dispuestas caprichosamente fotos de su mujer, de su hija, de sus padres, un lapicero (hecho con una lata de conserva adornada de hilo sisal) que le regaló su sobrino y un almanaque de una compañía de seguros. Asi se recrea por unos minutos antes de comenzar su jornada.Tiene un portafolio de cuero marrón caramelo con hebillas doradas, que compró hace muchos años cuando era un joven con una visión de la vida completamente distinta, menos viciada por la acidez que genera estar comiendo años uno atrás del otro sin pausas, ni refrescos, una visión no tan endurecida por el apresto del cansancio de hacer siempre lo mismo, habiendo dejado a las esperanzas secándose en un jarrón.
Después de un momento mirando una ventana que le devuelve un cielo vacío, abre su portafolio y saca un manojo de ideales y una carpeta de sueños. Maldice en voz baja, eran los balances de ventas de febrero lo que tenía que traer. Sin embargo, a hurtadillas mira a los ideales y los sueños con cariño y los guarda despacio en una carpeta para que no se doblen ni se estropeen.
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