Rebelión, se necesita
Mariano - 28-06-2004 01:45:26 | Categoria: Desde aquí
Algún día alguien tendrá que rebelarse, algún día tendremos que rebelarnos. Algún día alguien liberará un grito desde lo más profundo en contra de la rutina (que es la sangre de este sistema que domina el mundo). ¿Cuánto tardaremos en abrir los ojos? Estamos desgastando nuestra corta, efímera y veraz existencia exponiéndola a la intemperie del tedio, encerrados en estos tumores de la vida que son las oficinas.¿Qué sentido tiene vivir machacándose los dedos contra el martillo de la semana?¿De qué sirve esta vida saludable que uno tiene si es para desgastarla en un empleo que lo hace un ser humano peor, cada día?¿Algún día tomaremos en cuenta que esta vida que tenemos tendrá un final que acostumbra no anunciarse con tiempo de antelación? A la hora de ese fin… ¿Qué sentiremos al darnos cuenta que hemos gastado todos los fósforos de la caja para calores completamente ajenos, y nunca para nosotros o para quienes nos rodean?
Tomemos por caso un Oficinista padre de familia: El tipo forma parte de una familia tipo: esposa, esposo y dos hijos, y con tal de otorgarles una situación económica más o menos acomodada, trabaja doce horas diarias ( o más). Cada día ve menos a su esposa y se vuelve más desconocido para sus hijos porque, a la hora que él llega, ellos se tienen que ir a dormir pronto y él está molido de cansancio. ¿Cuándo se dará cuenta que está desperdiciando sus días, los momentos de felicidad con su familia? Económicamente están bien parado, más:¿vale la pena sacrificar una saludable vida familiar en pos de una economía sustentable?
Vivimos encerrados en Oficinas a merced de intereses completamente ajenos y normalmente desconocidos ¿vale la pena sacrificar la vida en pos de organizaciones de tal calaña? Subidos a la barca del consumo, sacrificamos media hora de paz, en pos de las cuotas del auto, del nuevo suéter, de las facturas del cable, del gas, del teléfono (gorda porque tomamos a Internet como una puerta de escape).
Quizá sea momento de tirar lastre para que nuestro globo aerostático suba un poco más y se mezcle un poco con la paz de las nubes. Los trabajadores somos en definitiva como las venas del sistema: los beneficios pasan a través de nosotros, pero nunca quedan en nosotros. De la empresa que nos emplea, la plata fluye hacia nuestros acreedores y nunca, nunca, podemos disfrutar de lo que el sistema promete. No caigamos en esa tela de araña si podemos hacerle una gambeta en el aire.
No me olvido, sin embargo, de la cantidad de seres humanos que viven sin empleo alguno; que no pueden mantenerse económicamente y que sienten una angustia terrible porque se sienten inútiles. Pero cuidado: no porque haya gente que no tiene trabajo uno, como trabajador, debe sacrificar los beneficios y derechos laborales que le correspondan. No porque haya gente sin trabajo tenemos que resignar buscar mejores condiciones laborales.
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