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Cavilaciones

Ponga treinta centavos en la ranura

Instrucciones contra el aburrimiento de oficina

Búsquese un ganchito clip. Puede ser de colores o el clásico color metal (si es de aluminio mejor). Tómelo entre sus manos, juegue un momento a lanzarlo por el aire, y atajarlo: primero con los ojos abiertos y luego con los ojos cerrados. Una vez que se sienta hastiado de este proceder, prosiga buscando otro ganchito clip (siempre de metal, por favor). Con pericia quirúrgica proceda a enganchar uno con el otro. He ahí un momento histórico y lleno de poesía: es el comienzo de una cadena y muchas metáforas pueden hacerse sobre la unión de la Humanidad: dos personas de la mano pueden ser el comienzo de una inmensa cadena humana hacia la fraternidad, o simplemente para jugar a la ronda. Luego tal vez venga el Guinness y sus récords. Una vez que tenga dos ganchitos, busque un tercero y un cuarto y así sucesivamente. Puede ser, incluso, que tenga que robar clips de otros escritorios. ¡Ojo! No desdeñe esta posibilidad... puede estar el desafío a la vuelta de la esquina. Siéntase James Bond o incluso Indiana Jones intentando hacerse de los ganchitos sin que lo descubran. Quién le dice, quizá algún corazón femenino suspire de amor por su hazaña. Cuando su cadena ya sume más de 20 eslabones, no decaiga en su búsqueda. Que este logro no apague la llama de su ímpetu. Siga recaudando para su causa. Si es preciso cambiar el material (por la falta de los ganchitos de metal) no se preocupe, no siempre las cosas resultan como se planean. Capitule en su intención de metal y busque plástico. A estas alturas la cadena es una responsabilidad, una semirrecta que busca su infinito. Pronto descubrirá que la cadena es la vida misma: el último ganchito es como la muerte. Si su jefe lo mira raro, no le preste atención: si llegó a esa posición es porque ese hombre gris, calvo y regordete, no tiene la capacidad de aburrirse en un trabajo tan aburrido como el suyo, no es una persona para prestarle atención. Sí el tipo insiste en observarlo con mirada conminatoria, directamente opte por levantar su cadena de clips y revolearla cual aspas de ventilador, o de helicóptero mientras dice: ¿A qué no se anima a hacer esto? Finalmente cuando sienta que su diversión ya lo aburre, proceda a internarse en ese documento que tiene que enviar certificado y en esas dichosas planillas excel que laten en la pantalla de su computadora.

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