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Cavilaciones

Ponga treinta centavos en la ranura

El Espejo

A mi Esposa...


El hombre -que siempre miraba- vívía en una habitación con persianas de hendijas permantentemente achinadas. En la habitación tenía un espejo, y en él se miraba todos los días para reconocerse; Sucede que olvidaba a medias su rostro cada noche y precisaba confirmar más que descubrirse, cerciorar más que con el tacto de sus dedos.

Un día llegó La Mañana: tenía pelo ensortijado y oscuro (levemente rojizo al roce del sol),  los ojos marrones más hermosos que había visto y unos labios, pródigos en besos, que eran siempre el primero. Entonces el hombre levantó la cortina y entró la luz dando de lleno en el espejo, que fue quedando a un lado, mientras la mañana ordenaba las cosas: mientras las sacaba del secreto de la penumbra y las revelaba, con su sabiduría de mujer.

Tardó nuestro personaje en adaptarse a la luz. Al principio -perdidas las antiguas referencias- andaba como loco, de aquí para allá... hasta que la ceguera del principio fue dejándole lugar a la aurora nueva: la lozanía fue asentándose en las aguas del río, fluyó armoniosamente y él,que siempre miraba, volvió a ver. El Hombre y La Mañana cambiaron de horizonte y de hogar.

Así, una  tarde -ya recuperada su visión- se paró delante de aquel espejo, que había quedado guardado en un altillo tras la mudanza. Miró su marco de hierro forjado, sus arabescos, y descubrió que tenía un anaquel de alabastro -nunca antes lo había percibido-, hospitalario para nuevos adornos. Entonces lo colgó nuevamente, esta vez en la entrada de la casa nueva, donde daba más luz matinal.

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Comentarios

  1. Entre la nota anterior y estas líneas hay dos años y diez meses justos. Y hay un noviazgo hermoso, pleno de risas, de lluvias compartidas, de tardes de cine; un noviazgo de Amor, de viajes, de lágrimas comadres, de ventanas con hermosos atardeceres. Y un matrimonio que me hace Feliz (así, con mayúsculas)

    Y está también la cotidiana lucha nuestra y la constante tozudez por desenrollar el ovillo de la realidad, por no dejarnos ganar por la chatura de las calles andadas, por no convertirnos en "extrañas-cosas-andantes" de tanto gastar muchedumbres y tanto despojo en los trabajos...

    No sé por qué aquella vez decidí darle un cierre a Cavilaciones, supongo que tendría que ver con el hecho de que estaba demasiado ocupado siendo Feliz, que todavía no estaba lo suficientemente maduro para sobrellevar ambas cosas: la escritura y la Felicidad. No tenía tiempo o no tenía capacidad para asimilar todas las cosas hermosas que estaba viviendo.

    Supongo que también tiene que ver que necesitaba marcar distancia entre aquel que era y este que soy. Precisé una distancia de mucho tiempo para asegurarme que era el mismo pero completamente otro. Todas las paráfrasis junto con los acentos, los versos, las raigambres, las yuxtaposiciones, los maquinismos verbales anteriores son del otro hombre que fui... pero, a pesar de lo antes dicho -si se me permite la paradoja que se me antoja (perdón por la rima)- esta bitácora es donde me animé a mostrarme más cabalmente.

    Y en eso andaremos...

    Comentario de Mariano hace 8 meses y 8 dias

  2. Cuando he leído lo escrito sobre la Felicidad,la tuya,me he puesto alegre.Siempre es bonito leer cosas bellas,sentimientos alterados a bien por la Felicidad,pero al mismo tiempo pensaba que te faltaba pasar un tiempo;el tiempo te haría ver también las sábanas revueltas,que no es malo ni bueno,simplemente que ves y miras diferente.De cualquier manera es una época preciosa,preciosa,que aunque cambie,siempre deja una visión y un recuerdo en la vida.Es muy propio de las personas.Lo importante es que todo lo que vivamos nos sirva,nos enriquezca en todo o en cuanto más ,mejor...la duración de tanta Felicidad vista así,no es eterna.Saludos.

    Comentario de Laura-E hace 8 meses y 7 dias

  3. Mucho gusto! Vista la Felicidad como un todo, Laura-E, entonces no es eterna, claro que no. Sucede, que no tengo una visión muy tradicional de la Felicidad, para mí no es un instante en el horizonte o la luz de un fósforo, sino una suma de momentos, de Felicidades. Felicidades que empiezan y terminan y son todas distintas. Yo no me doy cuenta de mi Felicidad por sentirme intensamente así en el presente, no: yo no ando por la vida diciendo "ay que feliz que soy!" (risas). Lo que sí sucede es que al mirar atrás, veo toda la suma de momentos dichosos, de alegrías, de plenitud, de madurez y me doy cuenta que no podría haberme sentido tan bien, haber afrontado tantos cambios si no es porque he sido Feliz.

    Que se me disculpe si me equivoco. Pero en un mundo tan lleno de pesimismo, yo quiero tener la esperanza como estandarte. Puedo resultar caprichosamente esperanzado, pero es porque no queda otra: a mi no me importa que en unos años quizá (ay!) ya mire todo de otro modo, sencillamente porque es algo que todavía no existe, es preocuparse por amenazas de las que ni siquiera hay indicios. No voy a pre-ocuparme por cosas que no sucedieron, sino a ocuparme de las cosas en el momento que corresponda.

    Miralo de ese modo, y recordá lo que decía Jauretche (no lo recuerod textual, pero era algo así): hay que pelear con alegría, nadie puede luchar por mejorar estando triste.

    Y también lo que me dice siempre mi Abuela: si uno que anda mal, encima dice que está mal está doblemente jodido!


    Comentario de Mariano hace 8 meses y 7 dias

  4. También tiene razón en sus líneas que representan tener sus conceptos muy claros.Seguramente pasamos por distintos estadios en las etapas de nuestras vidas.Unas veces lo vemos así,otras lo vemos de otro modo,dependiendo de las circunstancias y otros factores en pro o en contra que nos acechen.De todas formas ,leyéndole veo que tiene razón,como,seguramente,si leo otro parecer diré que también la tiene,como pienso igualmente que algo de razón tengo yo,también.Hace tiempo aprendí que dos o más personas pueden mirar lo mismo y ver cosas diferentes.De cualquier manera su escrito está lleno de sensatez;si nos ocurre algo malo y lo pregonamos,nos lo reprochan o recuerdan estamos doblemente mal o requetemal como dice su abuela,y si lo dicen mentes más filosóficas,entonces ya no hay comentarios para ello...vamos a pensar que cuando los momentos felices están a nuestro lado hay que gozarlos,estirarlos y que duren el máchimo y lo que venga después ya lo viviremos.Un pensamiento mío,propio es que cuando se roza o se está en lo mejor ,por lógica hay que descender después.Lo cual no significa ,de ninguna manera,que no podamos volver a rozar la cima.Ah y la alegría ,¡siempre! con ella todo va mejor.El sentido común ,la inteligencia ya se encargan de decirnos al oído cuándo o en cuál situación,soltar la gran risotada sería una aberración.Saludos.

    Comentario de Laura-E hace 8 meses y 7 dias


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