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La clase media, la izquierda y los desaparecidos

La clase media argentina tiene una relación de vaivén con las víctimas de la última dictadura militar. Sin ser una cuestión de amor-odio, sí podemos hablar de indiferencia, de un enfoque oscilatorio entre la condena políticamente correcta a la acción militar y el -tímido, a sottovoce- “algo habrán hecho” hacia los desaparecidos. El argentino medio tiene una relación de extrañamiento respecto de los muertos políticos; no los siente como propios, no son caídos de su grupo de referencia (como si, las víctimas mortales de los asaltos de hoy en día) no compartió su lucha, no comparte su ideología.

La revolución, en las décadas de 1960 y 1970, era imposible de llevarse a cabo en nuestro país en los términos de las revoluciones rusa o cubana. Y esta diferencia no se entendió; El sistema económico hasta la tercera presidencia de Perón, con sus pro y sus contra, repartía de manera justa las riquezas, había movilidad social y una clase obrera que, más allá de los vaivenes y la inestabilidad política, veía muchas de sus necesidades satisfechas (casa, coche, alimento)*.

La izquierda (que siente a los 30,000 como exclusivamente propios) provocó y provoca rechazo en el argentino medio: por su liturgia, por su lectura extrema de la realidad por su (a veces) involuntario sectarismo. En las décadas medias y finales del siglo XX, la izquierda no supo darse cuenta cuán distinta y particular era la realidad argentina respecto a los países que sí habían llevado a cabo la revolución armada. En este sentido, debemos destacar la construcción de Salvador Allende en Chile, quién comprendió las diferencias antes dichas y por ende rehuyó la necesidad de la vía violenta para instaurar el socialismo, debido a las condiciones completamente distintas y particulares de su nación (muy similar a la nuestra)

Por lo antes dicho se explica que a la clase media Argentina la sensibilice más el caso de los bebés apropiados durante el PRN** y la siguiente lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo (fundada en la búsqueda, en los hechos y no tanto en la oratoria), que el perfil de las Madres línea Hebe con más declamación ideológica. Vale reiterar: la clase media nunca sintió necesidad de hacer una revolución, jamás sintió -ni siente- como propios a los desaparecidos ya que los relaciona, equivocadamente, solo con la lucha armada, con métodos que no le son propios. La teoría de los dos demonios sigue siendo la explicación que más aprueba ya que el argentino medio se sintió y se siente en el medio de dos fuegos. Los niños, son vistos como víctimas involuntarias y su secuestro y apropiación como una práctica condenable, como un exceso del Terrorismo de Estado que, mal que nos pese, muchas veces (aún hoy, todavía), no es visto como terrorismo sino como una “respuesta armada”.

La izquierda argentina, se percibe rechazada por los sectores medios de la sociedad, y en lugar de buscar la manera de sumarlos a su plataforma tratando de entender sus preocupaciones, desprecia sus opiniones, su visión (a veces pacata y parcial, pero también válida) de la realidad, y los ignora, buscando su base de sustentación solamente en las clases bajas que, dicho sea de paso, encajan mejor en su estructura ideológica de lucha de clases (pensemos que Marx, jamás imaginó la existencia de una clase media obrera y cuasi burguesa)

Con todo esto, es importantísimo que las diferencias ideológicas no tapen la gravedad de la sistemática desaparición de personas, es necesario rescatar el lado humano de los treinta mil antes que la exaltación de su condición de mártires de un sector político determinado. Es necesario destacar que fueron argentinos; que antes que socialistas, peronistas, comunistas, tercermundistas fueron, en su gran mayoría, personas de bien que murieron y sufrieron lo que no se le puede desear a nadie. Hace falta despojarlos de su leyenda para percibirlos como personas. Solo así se podrá entonces ver la verdad de su muerte, la gravedad de la falta de democracia. La mayor parte de las víctimas de la dictadura eran personas que no comulgaban con la vía armada, de hecho cuando asume el PRN la guerrilla casi no existía en nuestro país***, los desaparecidos mayormente fueron dirigentes sociales que buscaban ayudar a los más postergados, sin asistencialismo, buscando llevar la educación y el trabajo allí donde no llegaba.


*Obviamente había excepciones puntuales que jamás se reivindicaron como los hacheros, los obreros golondrina, los empleados de los ingenios, por citar algunos ejemplos.


**PRN: Proceso de Reorganización Nacional, nombre con el que auto denominó el último gobierno de facto.


***A estas alturas no hace falta decir que la razón del último golpe no fue combatir grupos de izquierda sino instaurar el sistema económico ultraliberal que se extendió en los posteriores gobiernos democráticos.

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